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30 abr 2009

Desde casa

Siempre pensé que algún día llegaría a este punto, lo que nunca me imaginé es que sería por una situación como la que estamos viviendo. El staff de la revista donde trabajo coincidió en tomar la opción de trabajar el día de hoy desde casa, pues en términos generales, sólo faltan algunos detalles para que la edición quede lista. Anoche me fui a dormir con la instrucción presidencial de tomar días de asueto como medida de precaución y hoy por la mañana, encontré un mail con la misma instrucción. Decidí seguir mi día como uno normal, restando el tiempo que me toma el recorrido diario a mi favor para hacer un mejor desayuno. Llevo ya dos horas trabajando y me siento bien. Debo reconocer que esta situación de contingencia me obliga a concentrarme y no distraerme con todo lo que me rodea. En fin. Después les contaré que tan divertido o productivo fue trabajar desde casa. Mientras, siento que la paranoia en la ciudad continua. Vivo en un conjunto de edificios y desde mi ventana se ve el estacionamiento. Sólo faltan 7 lugares. La familia que vive frente a mi departamento lleva casi 5 minutos subiendo una enorme despensa; parece que, como todos, se piensan encerrar de aquí al martes. ¿Será momento de ir a surtirme al super de víveres para cuatro días?

26 abr 2009

Ojo, no está por demás

Creo que lo que más me molesta de vivir por vez primera un estado de contingencia como éste es la poca seriedad con la que la gente toma su salud. Obviamente, esto significa que la salud de los demás, también les viene guanga. Ayer casi golpeo a un imbecil que caminaba por la calle estornudando sin taparse la boca, como si eso lo convirtiera en un temerario rebelde que se pasa por la cola la preocupación de los demás. Nunca faltan. Ni aquí, ni en los países de primer mundo, ¿eh? Por lo pronto sólo quiero pedirles que, estén preocupados o no, traten de tener cuidado y no se expongan a lo pendejo. Me refiero a que en algo tan delicado como esto, hacerse los chistocitos estornudando con o sin ganas puede ser una broma no sólo cruel, sino demasiado peligrosa.
Insisto, preocupados o no, no les cuesta nada seguir las indicaciones que están por todos lados por su bien y el de quienes los rodean.

La mejor manera de enfrentar esto es con responsabilidad. Ánimo y a tener cuidado.